El mundo volvió a verse condicionado por los vaivenes de la geopolítica. El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán llevó al Brent a rozar los U$S 110 por barril durante la semana. Sin embargo, el crudo corrigió ayer más de 3% ante señales de posibles negociaciones para administrar transitoriamente el tránsito por el estrecho de Ormuz. La baja alivió parte de la presión inmediata, aunque no modificó demasiado el balance semanal: el petróleo todavía acumula una suba cercana al 8%. Esto puede implicar una suba del combustible, aunque la petrolera estatal YPF no ha dado aun señales en ese sentido. El mercado acusó recibo y la tensión se concentró especialmente en la renta fija. La tasa del Treasury (bono de Estados Unidos a 10 años) llegó a rozar el 5%, mientras que la de 30 años se mantuvo por encima de 5,3%. Frente a esa presión, el Tesoro volvió a ampliar las recompras de deuda de largo plazo, aunque por ahora sin lograr modificar una dinámica dominada por mayores primas por inflación y déficit fiscal. La corrección del petróleo y un IPC sin sorpresas dieron algo de aire a los activos de riesgo, pero no alcanzaron para desarmar el movimiento de la curva, describe el último reporte de GMA Capital.

La volatilidad internacional volvió a ganar protagonismo. Tasas de Treasuries en alza y mayor aversión al riesgo en emergentes configuran un escenario menos favorable para los activos argentinos. Sin embargo, el comportamiento del riesgo país sugiere que el principal límite para una nueva compresión ya no está afuera, sino adentro. El indicador cerró en torno a 490 puntos básicos y permanece prácticamente estancado en esa zona desde comienzos de septiembre. El mercado todavía tiene presente el recorrido de los últimos meses: después de caer hasta los 426 puntos básicos en junio, el riesgo país llegó a ubicarse en torno a 400-430 puntos a mediados de julio, pero no logró consolidar esos niveles. ¿Qué cambió? Más que los fundamentos, el foco está ahora puesto en el horizonte político, advierte GMA. En ese aspecto, la gestión del presidente Javier Milei trata de capear el temporal en el mercado internacional sosteniendo sus anclas fiscal, cambiaria y monetaria. De todas maneras, los últimos datos económicos no fueron alentadores, salvo la inflación. La industria y la construcción cayeron 5% y 4,6% mensual en julio, según las series desestacionalizadas, lo que implica que esos sectores, considerados como intensivos en mano de obra, están registrando un pobre desempeño relativo.

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La comparación regional permite dimensionar el fenómeno económico nacional. El riesgo país promedio del resto de emergentes se mantiene cerca de 137 puntos básicos, sin grandes movimientos pese al deterioro del contexto internacional. La brecha de 353 puntos entre Argentina y sus pares muestra cuánto del riesgo local responde a factores idiosincráticos, señala el economista Nery Persichini. En otras palabras, el mercado ya incorporó buena parte de la mejora macro, pero todavía exige una prima significativa por la incertidumbre política hacia 2027. Hasta ahora, Milei luce como competitivo para el mercado, de cara a una eventual reelección, pero su consolidación electoral dependerá, en demasía, de lo que suceda con la microeconomía, esa que define el humor social y político.

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El gobierno de Milei registra un 35% de aprobación y un 61% de desaprobación. Al parecer se ha estabilizado desde hace unos meses, en especial desde el final de la gestión de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete, indica la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.

Desde Ricsa, Agente de Liquidación y Compensación (ALyC), el contexto internacional y su impacto en la Argentina es resumido de la siguiente manera: mientras Estados Unidos ha registrado una inflación más alta que lo esperado, en el país se observó la tasa más baja en 14 meses. “Si el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Kevin Warsh, decide subir la tasa, el dólar se fortalecerá y los países emergentes -entre ellos la Argentina- lo padecerán. Si se mantiene, la Argentina puede comprimir más. De hecho, el riesgo país en 486 puntos -pese a una semana con complicaciones globales- es la señal más elocuente de los fundamentos locales”, describe la consultora.

Los precios al consumidor

Esta semana se conoció el IPC de agosto, que se ubicó en 1,7%, en línea con las expectativas del mercado y 0,4 punto por debajo del 2,1% registrado en julio. Se trató, además, del registro mensual más bajo de los últimos 14 meses. Con este resultado, en lo que va del año acumula una suba del 21,3%, consolidando la moderación de la dinámica de precios de los últimos meses.

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La composición del índice ayuda a entender el movimiento. Los precios estacionales cayeron 0,9% en agosto, revirtiendo buena parte del impacto que habían tenido en julio, cuando habían explicado una porción importante de la aceleración del nivel general. Turismo e indumentaria fueron los principales protagonistas de esta dinámica, mientras que categorías de mayor peso, como carnes y combustibles, se mantuvieron prácticamente sin variaciones y aportaron estabilidad al índice, expresa GMA.

Por su parte, la inflación núcleo se ubicó en 1,8% por segundo mes consecutivo, mientras que los precios regulados avanzaron 2,2%. Este dato es relevante: si se deja de lado el efecto de los estacionales y regulados, no aparece una desaceleración adicional en la dinámica de precios. La núcleo se mantiene estable en torno a los niveles de los últimos meses, lo que sugiere que la mejora del índice general estuvo más vinculada a factores puntuales que a una baja generalizada de las presiones inflacionarias.

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¿Qué implica esto hacia adelante? Según esta firma, la inflación sigue moviéndose en niveles contenidos, pero el desafío pasa por conseguir que esa estabilidad se traduzca en una nueva reducción de la inflación de fondo. Y hacia fin de año, la tarea puede ser más exigente: la estacionalidad propia del período y la dinámica del tipo de cambio podrían ganar peso, haciendo más difícil sostener nuevas bajas en el ritmo mensual.

El último REM refuerza esa divergencia entre el frente nominal y la economía real. Mientras las variables nominales permanecen relativamente contenidas, con un tipo de cambio esperado de $1.630 para diciembre, la proyección de crecimiento para 2026 se recortó de 2,7% a 2,1%.

El mercado, entonces, no parece estar incorporando un desorden en inflación, tasas o tipo de cambio, sino una recuperación más débil de la actividad. La mayor estabilidad de la liquidez y una eventual reactivación del crédito pueden ayudar a cerrar esa brecha, pero los últimos datos muestran que, por ahora, el alivio financiero todavía no termina de trasladarse a los sectores más rezagados, explica GMA Capital.

El humor social

El informe de la Universidad de San Andrés, dirigido por el investigador Diego Reynoso, describe el humor de la sociedad. Al consultarse sobre la Situación Económica Retro y Prospectiva, el 55% de los participantes considera que la situación del país empeoró respecto al año pasado y un 43% anticipa que empeorará en el futuro. En ese sentido, continúa una tendencia pesimista.

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La falta de trabajo, Corrupción, los bajos salarios y la pobreza son las principales preocupaciones de los argentinos. Al analizar la realidad de los ingresos de los hogares, al 40% de los encuestados les alcanza justo para cubrir los gastos del mes, mientras que a un 37% los ingresos totales de su hogar no les son suficientes.

De los encuestados que tuvieron que endeudarse, un 41% hace uso del pago mínimo, un 40% pide préstamos y un 37% recibe ayuda de cercanos, puntualiza la encuesta académica. La mayoría de los argentinos reportan vivir sin capacidad de ahorro. Los sectores socioeconómicos más bajos (28%) fueron los que más se endeudaron.

La Argentina se mueve en clave electoral. Falta mucho, pero los movimientos de los últimos días nos recuerdan que el camino a 2027 no va a ser lineal, advierte la economista Marina Dal Poggetto. La pregunta del millón es si el armado político y las encuestas pueden o no acotar la volatilidad financiera y su impacto sobre la economía y la inflación a medida que nos adentremos en el año electoral, advierte la directora de EcoGo.

“La otra pregunta es si, en esa transición, el secretario del Tesoro estadounidense, hoy ocupado en otra pulseada dentro de un gobierno que enfrenta elecciones de medio término en octubre, va a volver a estar disponible -como en septiembre pasado- para actuar como prestamista de última instancia si hiciera falta”, puntualiza Dal Poggetto. Esto explica los motivos por los cuales el ministro de Economía, Luis Caputo, dice públicamente que el Gobierno nacional está haciendo los deberes para no depender, en 2027, de agentes externos como los Estados Unidos, que ayudó a Milei a perfilar los comicios de medio turno, en 2025.